MUCHO arte urbano. Artista local desarrolla su estilo como un amplio fanzine juvenil que se apropia
- 11 dic 2019
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Partiendo del diseño gráfico y atravesando la pintura, MUCHO llega años después al grafiti, arte urbano que él considera “la expresión de los jóvenes artistas que encuentran en los muros una nueva ventana donde todo el mundo ve tu arte” y dónde además se amplía la variedad de formatos y se derrumban conceptos que aún se imponen en ciertas galerías. Es que el grafiti, además de conservar su libre, creativa e ilimitada capacidad de expresión, donde su esencia de cambiar y evolucionar en un acto revolucionario perdura, se convierte en una herramienta que te lleva a otras intervenciones callejeras y a explorar los límites del arte postmoderno.
Sergio Gonzáles, quien siempre estuvo involucrado con el lenguaje del arte callejero con una fuerte influencia del cómic y el dibujo animado, empezó a firmar como MUCHO tras conceptualizar su trabajo en base a lo que veía cuando terminaba una intervención. “Me di cuenta que llenaba todo el espacio, incluso desde el boceto”, dice. A pesar de ser un artista contemporáneo rodeado de las comodidades cibernéticas, prefiere la faena manual desde su taller (“el espacio creativo donde está la acción”, como él mismo lo llama) hasta la calle, disfrutando del street art y de una gran familiaridad con el muro, el pincel, la broncha, el rodillo y con nuevas técnicas como el stencil o el postering.
MUCHO parece haber procesado influencias como las de Andy Warhol, Basquiat y Keith Haring para recrear en el dibujo –afición que tuvo desde niño– su visión de la realidad, adquiriendo un lenguaje que se expresa a modo de un fanzine juvenil y nos acerca a la técnica de la caricatura con tintes psicodélicos. Se trata de una estética original donde aparecen seres como de ciencia ficción, con ojos emitiendo rayos fulminantes que te obligan a mirar, a prestar atención a los detalles; seres casi grotescos que grafican el mundo del artista en contrastes de colores y líneas que nacen en papel, bocetos que guarda en cuadernos y que luego enmarca como un episodio onírico en cualquier soporte susceptible de ser intervenido: muros, rampas, mesas, guitarras o la gorra que lleva puesta mientras trabaja. Cada espacio le representa un nuevo reto, y un nuevo reto es lo que MUCHO constantemente está buscando enfrentar.










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